Cómo empezar a correr desde cero y no abandonar en una semana: mi plan

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Si estás leyendo esto, probablemente estés donde yo estaba hace poco más de un año: con ganas de empezar a correr pero sin saber por dónde comenzar. O quizás ya lo intentaste y lo dejaste a los pocos días. No te preocupes, a mí me pasó exactamente lo mismo. Me llamo Alejandra Vega, y quiero compartir contigo el plan que me funcionó para convertir el running en una parte natural de mi rutina.

Semana 1-2: Caminar con intención

Esto va a sonar extraño en un artículo sobre correr, pero mi plan empieza caminando. Las primeras dos semanas, sal a caminar 30 minutos al día a paso ligero. El objetivo no es el ejercicio en sí, sino crear el hábito de salir. Ponte las zapatillas, elige una ruta y sal. Todos los días a la misma hora si es posible.

Lo que estás construyendo aquí es la rutina, que es la base de todo. Tu cerebro necesita acostumbrarse a que, a determinada hora, toca salir. Cuando eso se convierta en algo automático, añadir la carrera será mucho más fácil.

Camino en un parque con árboles y luz cálida de mañana, ideal para caminar

Semana 3-4: Intervalos suaves

Ahora viene la transición. Empieza con intervalos de caminar y trotar: camina 4 minutos, trota 1 minuto. Repite este ciclo durante 30 minutos. No te preocupes por la velocidad; tu trote puede ser apenas más rápido que tu caminata. Lo importante es que tu cuerpo se acostumbre al impacto.

Cada tres o cuatro días, ajusta los intervalos: camina 3 minutos, trota 2. Luego 2 y 2. Escucha a tu cuerpo. Si un día sientes que necesitas más tiempo caminando, está perfectamente bien. No hay prisa. Este no es un programa de alto rendimiento, es un camino hacia el bienestar.

Semana 5-6: Encontrar tu ritmo

A estas alturas, probablemente ya puedas trotar durante 5-10 minutos seguidos. El truco está en ir tan lento que puedas mantener una conversación. Si te quedas sin aliento, vas demasiado rápido. La regla de oro para principiantes es: si no puedes hablar, baja el ritmo.

Durante estas semanas, intenta alternar: un día más intenso (más tiempo trotando) y un día más suave (más tiempo caminando). También es fundamental descansar: tres o cuatro días de actividad a la semana son más que suficientes. Los días de descanso son cuando tu cuerpo se adapta y se fortalece.

Las claves para no abandonar

Después de mi experiencia y la de amigos a los que he acompañado en este proceso, hay varios factores que marcan la diferencia entre quienes continúan y quienes abandonan. El primero es no compararte con nadie. Tu único punto de referencia eres tú mismo de ayer. El segundo es celebrar las pequeñas victorias. ¿Has salido tres veces esta semana? Eso merece una celebración.

El tercer factor es tener flexibilidad. Si un día llueve y no quieres salir, no pasa nada. Si una semana solo puedes correr dos veces en lugar de cuatro, sigue siendo un logro. La perfección no existe y buscarla es el camino más rápido hacia el abandono.

El objetivo no es correr más rápido o más lejos. El objetivo es seguir saliendo por la puerta.

❄️ Consejo de temporada

En invierno, la resistencia a salir se multiplica. Un truco que me funciona es dejar toda la ropa preparada la noche anterior, incluyendo guantes y gorro. Cuando todo está listo, la barrera mental de vestirse se reduce enormemente. Usa capas finas: una camiseta térmica, una capa intermedia y un cortavientos ligero suelen ser suficientes en la mayoría de los climas.

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